
Gracias por haberme dado la oportunidad de formar parte de la mayor empresa química líder mundial, aunque para seguir en ese puesto de liderazgo y que no se vea mermada la cifra de beneficios, ésta considere oportuno realizar una reestructuración de la misma, suprimiendo puestos de trabajo.
Gracias, por haber dejado de lado el factor humano y el compañerismo y no haber tomado ejemplo de otras empresas, que estos tiempos de crisis, han decidido congelar la subida de sueldos o la supresión de pluses, incentivos o de ciertos gastos desmesurados como pueden ser la celebración de convenciones sin reparar en gasto alguno, ya que el personal al que le toca todo este tipo de recompensas o reconocimientos lo agradecerán en gran medida.
Gracias, en este caso, “a Dios”, porque mis compañeros de la Delegación Norte con su esfuerzo y su trabajo, han logrado unos Resultados de Ventas Tan Buenos; aunque dicho resultado no haya servido para evitar el despido de sus compañeros y la supresión de su puesto de trabajo, pero si que es posible que haya evitado que se supriman un mayor numero de puestos.
Gracias por la reestructuración en el modo de trabajar, introduciendo nuevos servicios que han hecho mas entretenida nuestra labor, dado que para lo que antes se tardaba cierto tiempo el solventar ciertos problemas de infraestructuras o ciertas labores ahora nos llevaba el doble de tiempo el solucionarlas.
Gracias por habernos aliviado en estos últimos tiempos de la carga excesiva de trabajo que considerabais sufríamos, porque ello ha dado lugar a generar en otros centros, nuevos puestos de trabajo aunque muy posiblemente mal remunerados.
Gracias por darme el honor de considerar mi puesto de trabajo y por tanto mi sueldo de tal valía, que suprimiéndolo, junto con el de otros compañeros, puede salvar la cifra de beneficio de la empresa.
Gracias, por no haberme hecho participe, al igual que a otros muchos compañeros/as, del reparto de beneficios por cifra de ventas de la empresa y/o delegaciones y considerar que ya era suficiente recompensa mi suelo pelado, al cual, ni de lejos se le ha podido llamar nunca mileurista.
Gracias también al Comité de Empresa, por no dar una información puntual y concreta en cada momento a las Delegaciones, de todas las negociaciones realizadas con la empresa y mantenernos ajenos a la situación real, evitando así nuestra preocupación y postergando el disgusto que posiblemente se iba a llevar mas de uno.
Y sobre todo y ante todo, MUCHISIMAS GRACIAS por pensar en mis hijos, ya que tal y como me ha dicho la representación de la empresa, podré pasar mas tiempo con ellos, y ellos disfrutar más de su madre, aunque ello pueda suponer el hacerles prescindir de ir al colegio en el que en su momento he considero reciben una buena educación y llevarles a otro centro mas acorde a los medios económicos resultantes de mi cese en la empresa, así como suprimirles ciertos “caprichillos” entre otras medidas a tomar.
MUCHAS GRACIAS POR TODO.